lunes, 2 de junio de 2014

Lección del día #5: "No existen los Corazones Piedra"

Resulta ser que últimamente (o quizás desde hace mucho) comencé a sentir que se podía no sentir. Contradictorio, lo sé, pero incluso ahora en cierta medida creo que se puede discernir en los sentimientos, que puede apretar un par de botones y decir "esto sí, esto no" y moderar.

Suele suceder (me he dado cuenta, porque no soy la única) que cuando uno se desliga de los eventos que pretenden de alguna forma dominarnos, uno se comienza a hacer "indiferente". La pasa bien, pero sabe que es algo efímero, y ya no suele dar su vida en ello; la pasa mal, pero no se vuelve un desdichado porque sabe que es efímero y que no vale la pena hacerlo. Porque sabe que hay algo más que es independiente a aquella dualidad anímica, o al menos ese era mi motivo. Cuando sabes que algo trasciende nada más importa.
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-¿Sabes? Lo sé porque a mí me pasó lo mismo-le dije.-Sabemos que tenemos que ser sensibles a la vida, y solemos creer que lo somos, pero resulta que la verdad nos sensibilizamos a las cosas que antes nos eran indiferentes y nos hacemos indiferentes a lo de antes. Entonces empezaron los demás a decirme "oye, pero que pesada" o "que estás fría" o "eres muy directa", y es que como pude comenzar a ver un poco más las cosas como son las decía tal cual las sentía, dejé muchas cosas y me alejé de muchas personas que sabía me hacían mal. Pero me di cuenta de que cuando uno es algo, lo irradia. Y cuando entré a esto fue que lo aprendí. Si alguien más te vuelve a decir lo mismo, escúchale, solo en eso se ve si lo tienes, porque se percibe."

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Después de ese día mis palabras como que tendieron a ir hacia mi misma en ves de a él, y todo se acepta, todo se vive efímeramente, todo es parte de ese gran plan, lo sabía. Dejar hacer, dejar pasar, aprender y ser feliz. Ese es mi lema de vida.
Me acordaba de los años y nadie me había llegado tanto al corazón. Jamás quise ni se dio un amorío cursi de esos de 14 años, y yo estaba bien así, nadie gastaba mi tiempo, mi espacio, mi preocupación. Decía que mi corazón era de piedra y con aquel evento me di cuenta de que eso no existe.

Todo lo llevaba bien, por eso cuando llegó cierta mujer y me dijo "estás endurecida, crees que ya no te nace pero no es eso, lo sé porque me pasó lo mismo", no le creí porque es lo que siempre he hecho, y por supuesto, siempre me había servido, tomarse las cosas a la ligera y aceptar. Hasta que en un diálogo de confianza...
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-Como que ahora no siento nada por nadie, antes por último encontraba a alguien bonito, pero ya ni eso. Como que ya no quiero estar con nadie, estoy bien así.
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Y entonces lo comprendí, quizás lo que me decían si era verdad.

Más allá del amorío, de la media naranja y todas esas cosas, nos endurecemos por tantas cosas, y creemos que la vida ya no nos afecta. Y ahí está la diferencia entre elegir en qué enfocarse (ver el vaso medio lleno o medio vacío), o elegir endurecerse a ello, resistirse a ese movimiento que hay dentro. Pero por más que uno se engañe y crea que de verdad hay una coraza, por dentro, en su núcleo, hay mucho más furor del que se imagina. Los corazones piedra no existen, y siempre habrá quien pueda llegar a su núcleo.

Jamás será una pérdida de tiempo, espacio y preocupación mientras se pueda aprender, es el primer paso para romper corazas.

En fin, tengamos una armadura o no, eso depende de como nos lo tomemos.

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