Todo lo que había hecho hasta el momento se había esfumado. Quedaba el recuerdo de haber estado buscándolo a él y el saber que no había sido en vano, pues lo había encontrado. Estaba ahora al lado, muy junto, con una sonrisa en el rostro y en silencio suave. Le esperaban para cenar, debía decírselo.
Un niño que irrumpió la escena, se aparecía curioso por la puerta. Con una mirada se le dijo que mejor se fuera, este obedecía y salía corriendo decepcionado por no haber sorprendido a nadie con su aparición inmediata.
Y no importaba. Se estaba bien en medio de la nube de amnesia, porque el momento y aquella compañía lo mantenían todo en calma, estaba todo bien, sin sobras ni faltas. Algo así como lo que estaba sintiendo debía ser a lo que se refería la frase de "vivir el presente".
- No recuerdo cómo llegué aquí - sonaron mis palabras con tranquilidad.
- ¿En serio? - respondió él - A ver, recuerda qué estabas haciendo, yo me acuerdo bien.
Y entre que hacía memoria, cruzaba la puerta para entrar a encontrarlo, recorría el lugar para encontrarlo, lo mandaban a llamar para cenar y otros eslabones anteriores de la secuencia salían a flote en la memoria, hasta que por último volvió el recuerdo inicial.
- Estoy durmiendo - Y de la sorpresa, se amaneció.
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