martes, 14 de octubre de 2014

En la quemá

El final del año es siempre la época más llorona, generalmente se escriben este tipo de cosas en diciembre, pero ya estando a punto de dar el último paso, y saber que solo quedan 16 días para que todo termine, me deja un tanto pálida a pesar de la alegría.

"Condena cumplida, 12 años y un día"


O eso espero, si pasan a ser 13 años me muero.

No costaba nada arrastrarse un año más en el sistema del que tanto me quejo, pues al final siempre te engañan haciéndote sentir que vale la pena. La verdad es que en este momento, y menos mal, estoy totalmente hipnotizada de su engaño.

Un diploma, una ceremonia, un momento para lloriquear mientras miras atrás, con la compañía de quienes siguen contigo, ese es el broche de oro del falso sentimiento de suficiencia por haber sobrevivido todo este tiempo. Lo digo porque todo este sentimentalismo a uno realmente no le nutre en nada.

Pero bueno, supongo que es humano el cerrar capítulos, no se puede evitar.

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