El beso más pequeño nunca visto. Una milésima de segundo, pulpa y pulmón incluidos. Apenas un roce, un ejercicio de papiroflexia. Un esbozo de cortocircuito. De un grado de humedad increíblemente próximo a cero, cercano al polvo de sombra. El beso más pequeño nunca visto.No nos miramos de verdad. No nos tocamos de verdad, apenas nos dijimos nada. Sus ojos demasiado grandes en la piel de porcelana, y de esa manera extraña de pedir perdón por sonreír. Sus labios, que revoloteaban como un copo de nieve perdido en una playa estrival, y yo, que trataba de cazarlo con mi nevera demasiado grande. Un cataclismo disfrazado de beso en miniatura. Más poderoso que un ejército de rayos. El beso más pequeño nunca visto. Impacto de luz y luego ya nada.
Desaparecida.
El beso más pequeño del mundo, Mathias Malzieu.
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