martes, 25 de febrero de 2014

La chica que desaparece al besarla

El beso más pequeño nunca visto. Una milésima de segundo, pulpa y pulmón incluidos. Apenas un roce, un ejercicio de papiroflexia. Un esbozo de cortocircuito. De un grado de humedad increíblemente próximo a cero, cercano al polvo de sombra. El beso más pequeño nunca visto.
No nos miramos de verdad. No nos tocamos de verdad, apenas nos dijimos nada. Sus ojos demasiado grandes en la piel de porcelana, y de esa manera extraña de pedir perdón por sonreír. Sus labios, que revoloteaban como un copo de nieve perdido en una playa estrival, y yo, que trataba de cazarlo con mi nevera demasiado grande. Un cataclismo disfrazado de beso en miniatura. Más poderoso que un ejército de rayos. El beso más pequeño nunca visto. Impacto de luz y luego ya nada.
         Desaparecida.

El beso más pequeño del mundo, Mathias Malzieu.

jueves, 20 de febrero de 2014

Lección Diaria #3 - Fin de Año es para sentimentales

Hay muchas cosas que debería estar haciendo en este momento, sin embargo, en este momento no estoy ni ahí con terminarlas. Siento una pereza increíble.
En un momento de ocio que siempre me agarra a fin de año comienzo un análisis de lo que fue de él, y este es uno de los momentos de ocio.
No me puedo sentir orgullosa de todo lo que hice, de todo lo que logré, pero supongo que fue un año extravagante.
Igual logré algunas cosillas buenas, para qué estamos con cosas. Logré salirme de un montón de locuras, logré iniciar, logré un poquito de disciplina y logré terminar ilesa de un año que termina con un número 3 (Menos mal).
De todas maneras, a pesar de que no me sienta orgullosa de nada, hay una de ellas que me definió y me alegra. Qué más da, soy una sentimental, así que escribo con nostalgia cosas que hice en 365 días.

Nota: El presente artículo es un borrador que se estaba quedando añejo. Fue escrito más o menos por el 22 de Diciembre del 2013.

En Silencio

Me acuerdo bien, eres de palabras sinceras y acciones precisas...

En medio del tumulto de gente y el bullicio general te andaba buscando, bueno, más allá de la mente, las dudas y todo eso existe entre nosotros algún tipo de magnetismo que no me permite estar mucho tiempo lejos de tí, no sé si es eso lo que las gentes conocen como amor, quién sabe; yo no sé de esas cosas.

Y logré encontrarte, estabas por ahí conversando con alguien. Te conozco, al menos esa parte me la sé, no te gusta el contacto innecesario con personas allegadas, así que ese mismo bochinche que tenía yo en la cabeza también lo tenías tú probablemente. Terminaste la conversación, y sin siquiera mirarme me tomaste la mano y me guiaste. No me importó, te seguí en silencio y en una pequeña aventura me dejé llevar a quién sabe donde.

Lo que escriba después es una mentira, solo sé que caminamos metros y te dije algo como:

- Me gustó cómo me sacaste de allí.

Y tú me respondiste algo como:

- No se necesitaba decir tanto.

Nos quedamos juntos en silencio. Ignoro si hubieron besos entremedio, aunque es probable que haya sido así.

- No quiero volver - Te dije.
- Pero hay que hacerlo, ya vamos a empezar.

Más o menos así fue el diálogo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

- Buenas Noches

<<Cruzas muy rápido aquella puerta
y mi mano no haya como sujetarte
¿Qué tiene de buenas esta noche
si no te puedo ver hasta mañana?>>