viernes, 6 de septiembre de 2013

Sin Destinatario

Hace tiempo que no te escribo, a pesar de que no ha pasado tanto desde que amaneció oscuro y lleno de gente en la casa. Se viene el 18, y estás solo en casa y nosotros comemos ensaladas y empanadas sin pino porque hace un año nos hicimos vegetarianos. De cuando en cuando te da por salir al patio y abrir la puerta que da a la calle, y de reojo nos ves reunidos con la música clásica sonando y a tu yerno luchando por bailar un pie de cueca. Me da curiosidad lo que puedas sentir en ese momento, se te juntan los años anteriores y se te hacen iguales al presente, se te juntan las navidades, los años nuevos, los cumpleaños, tu propio cumpleaños que es en dos días más.
Te mueves un poco y de pronto estás dentro de mi casa, la que tú mismo terminaste de construir. Nos animas a bailar, nos preguntas por el colegio, los amigos, las notas, le tomas la mano a la mujer con la que has vivido durante once años y toda tu vida y no te habías dado cuenta. Exiges la comida con ánimos bruscos, y mi mamá que es la cocinera te incita a la paciencia. Entonces, cuando ya has esperado mucho y fuiste bien pagado te cambia la expresión, sé lo que piensas, nunca lo dirás porque no eres meloso sino un hombre bien hecho y derecho, pero las amas, tu hija, tu pareja, tus mujeres son lo mejor que te puede haber pasado en la vida.
Es justo afirmarlo, estamos en mi blog (digo estamos y no estoy), aquí escribo lo que me de la gana con la rebeldía propia de quien lleva la letra, porque simplemente no quiero seguir los parámetros que la cotidianidad de las fiestas patrias nos impusiste, no quiero verte solo & pegado en el Once de Septiembre pensando en la cueca & la ironía de las fechas. Así es como es, aunque nuestros hilos se cortaron esa mañana oscura de verano y a mí en realidad no me gusta escribirle a los muertos, siento que de verdad me terminas leyendo y que estas fiestas las pasamos así, a la manera que a todos nos hubiese gustado.

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