sábado, 6 de abril de 2013

Consumación

Estaba a medias, se sentía a medias, el fuego en su interior no lo dejaba vivir en paz.
El tiempo había pasado lento en medio de ambos labios, en la mirada fija, el pensamiento difuso, el suspiro encontrado en el humo, en todas esas cosas que se experimentan solo una vez. Las pupilas petrificadas ante falshbacks ignoraban que el minúsculo entre sus manos se le estaba yendo. El cuerpo se relajó, la mano se relajó, el cigarro no, el cigarro se tensó y cayó de golpe al suelo.
Rodó al centro de la calle y ahí se quedó, los autos pasaron sobre él como los pensamientos sobre el hombre. Aún así esas máquinas no eran suficiente, fue el fuego quién acabó con él.

<<Solamente un buen fuego
puede dar muerte a un cigarro>>
La torre de Babel - Los Tres.


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