viernes, 13 de julio de 2012

Reflejo

Hace un tiempo atrás me encontré con un hombre en la feria, regalaba espejos asegurando que ellos tenían un poder especial: mostrar la salida a todos los problemas. Inocentemente le recibí uno y le pregunté como funcionaba, él me dijo que le preguntara lo que quisiera, siempre iba a recibir respuesta.
Llegué a casa alardeando de mi nuevo espejo, ¡me sentía tan afortunada al tener la respuesta de todos mis dilemas! No esperé más, abrí el pequeño objeto & comencé a preguntar. Me decepcioné al instante, lo único que obtenía de todo eso era un silencio y mi reflejo esperando, al parecer me habían estafado. Me sentí tan mal que guardé el espejo en un rincón escondido de mi habitación.
Desde ese momento todas mis decisiones provinieron de ese malestar, gracias a ello creé muchas malas situaciones y empeoré otras tantas. Siempre culpaba al espejo por no darme lo que esperaba.
Así pasaron los meses, hasta que un día me mandaron a ordenar mi habitación. Todo iba bien hasta que me encontré con el origen de mi desdicha, me senté al borde de la cama y lo abrí.
- ¡Tú tienes la culpa de todo! - Le gritaba - ¡Te odio!
Entonces me di cuenta de que a quién realmente le estaba gritando era a mi misma, pues lo único que lograba ver era mi reflejo.
- La culpa es mía... - Me dolió el corazón - Pero ¿dónde está la solución?
Seguí observando el espejo, sin embargo, mi reflejo seguía intacto. Entonces comprendí que el salir adelante dependía solo de mi.

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